Ningún dirigente serio apoya la política exterior de Cristina

Aníbal Fernández, siguiendo una orden de Cristina, salió a criticar al Gobernador Juan Manuel Urtubey por sus declaraciones ante el Consejo de las Américas en Nueva York. Entre las muchas extravagancias de nuestra Presidenta, la más temeraria de todas es, precisamente, le pretensión de que quienes se postulan para sucederla se comprometan a mantener su política exterior.

Desde hace mucho tiempo es muy claro que ningún dirigente político serio apoya la política exterior de Cristina. Yo lo señalé en los primeros párrafos del Epílogo de mi libro «Camino a la Estabilidad». Dije entonces:

«A fines de marzo de 2014, cuando estoy terminando de escribir este libro en la ciudad de Cambridge y he podido seguir desde acá la visita a Estados Unidos de Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa y un grupo grande de políticos que participaron en un seminario en la Universidad de Harvard, incluidos Ernesto Sanz y Juan Manuel Urtubey, no me caben dudas que el nuevo gobierno, cualquiera sea su signo político, va a producir un giro importante en la política exterior de Argentina. La virtual alianza ideológica de los gobiernos de los Kirchner con el régimen venezolano y el denominado Socialismo del Siglo XXI desaparecerá y Argentina retomará la línea de política exterior de los gobiernos de Menem y De la Rúa.»
«Será muy importante que Argentina, que en 1998 consiguió ser incluida en el G-20, aproveche esa pertenencia para demostrar que está dispuesta a respetar las reglas de juego que emergen de los tratados internacionales que el país firmó y ratificó y a apoyar un creciente proceso de integración global en el que prevalezca la paz y todas las naciones puedan avanzar hacia el mejoramiento de la calidad de vida de sus pueblos.»

Estoy seguro que Urtubey fue sincero y dijo la verdad cuando habló de política exterior en nombre de Scioli. Lo asombroso es que Cristina no lo haya advertido. En realidad, lo sabe desde hace mucho tiempo. Pero su estrategia, de una perversidad sin límites, es seguir poniendo condicionamientos a Daniel Scioli, a quien dice apoyar, pero dejando en claro que está dispuesta a entregarle el Gobierno, pero no el Poder.

Ojalá Scioli, si llega a la Presidencia, comience designando Canciller a Juan Manuel Urtubey. Estará enviando una primera señal importante de cambio, tal como lo hizo Menem en 1989, antes incluso de definir con claridad la nueva organización económica y social que impulsaría durante su Presidencia.

Las estadísticas de exportación contradicen dos premisas del Relato Kirchnerista

Dos han sido los caballitos de batalla de los autores originales del Plan Fénix, que dieron respaldo intelectual a la estrategia de crecimiento que se viene pregonando desde 2002 y que frecuentemente reaparecen en el Relato Kirchnerista: (1) Que se ha producido una re-industrialización sostenible en el tiempo y (2) Que un tipo de cambio real  en promedio más alto que el de la convertibilidad, impulsó hacia arriba a las exportaciones.

Vengo aportando información que permite evaluar estas dos afirmaciones desde hace bastante tiempo. Pero hoy quiero actualizarla y extenderla. Espero que la observación de estos cuadros induzca a algunos investigadores económicos jóvenes e inquietos a explicar un resultado tan diferente al predicho por los intelectuales del Plan Fénix y por los sostenedores del Relato Kirchnerista.

El primer cuadro extiende hasta el año 2015 la comparación de la performance exportadora a precios constantes que antes había publicado hasta 2013. A pesar de que ahora estamos computando 12 años seguidos de Kirchnerismo contra sólo 10 años de convertibilidad, las cifras son asombrosas:

El crecimiento de las exportaciones a precios constantes fue muy inferior durante 12 años consecutivos de Kirchnerismo que durante los 10 años de Convertibilidad: 9% contra 135 % para las exportaciones totales; y 34% contra 175 % para las exportaciones de manufacturas de origen industrial.

grafico terminos constantes

Más sorprendente aún son las cifras que surgen de las comparaciones a precios corrientes, teniendo en cuenta que, como es bien sabido, los términos del intercambio externo han sido mucho más favorables durante los años del Kirchnerismo que durante los años de la Convertibilidad.

Las exportaciones totales a precios corrientes también crecieron menos durante los 12 años de Kirchnerismo (102% contra 122%) y esta diferencia a favor de los años de la Convertibilidad se origina en las exportaciones de manufacturas de origen industrial, que crecieron 137 % durante los 12 años de Kirchnerismo y 179% durante los 10 de la Convertibilidad.

Por supuesto el contraste en el caso de las exportaciones de combustibles es extremo. Mientras esas exportaciones habían crecido 516 % durante la Convertibilidad, declinaron 52 % durante el período Kirchnerista. Los únicos rubros en los que las exportaciones a valores corrientes crecieron algo más en los últimos doce años fueron los de la agricultura y sus manufacturas, pero es bien sabido que esto se debió al fuerte aumento de los precios de exportación y no al aumento de los volúmenes.

grafico valores corrientes

Sobre la tesis de que la estrategia de crecimiento Kirchnerista provoca una re-industrialización sostenible en el tiempo, las cifras de exportaciones de manufacturas de origen industrial, tanto a precios corrientes como a precios constantes, permiten contradecir la hipótesis. Es imposible que un proceso de industrialización exceda el crecimiento del mercado interno si es que las exportaciones industriales no logran competitividad externa. Y, durante el período Kirchnerista, a diferencia de lo que ocurrió en el período de la Convertibilidad, la industria perdió competitividad.

La única lógica es eliminar el cepo cambiario

Algunos días atrás acepté un largo reportaje radial que me hicieron periodistas de una radio de la provincia de Mendoza. En general no acepto reportajes en esta época pre-electoral, porque el gobierno aprovecha cosas que yo digo, sacadas de contexto, para atacar a los economistas y políticos cuyas propuestas y opiniones considero valiosas. Pero a pedido de amigos a los que respeto mucho, esta vez acepté el reportaje.

Como en esta oportunidad no ha sido una excepción, aún cuando el Cronista comercial y La Nación reportaron síntesis bastante buenas, salvo los títulos, me permito poner a disposición de los visitantes del blog el audio completo.

 

https://soundcloud.com/mdzol/la-unica-logica-es-eliminar-el-cepo-cambiario

No me molesta lo que Fernando Iglesias dice sobre los 90s, me parece genial la descripción que hace del 2002

He comenzado a leer el libro de Fernando Iglesias titulado «Es el Peronismo, Estúpido» y me ha cautivado. Por supuesto no comparto su antiperonismo extremo ni su exculpación total al populismo radical, pero me parece muy honesta y realista su interpretación de la historia.

Un amigo me hizo llegar un artículo que Fernando Iglesias escribió en el diario Los Andes un año atrás sobre el tema de Grecia. Vale la pena leerlo. Me parece impecable.

Cuando lo lean, mis seguidores seguramente me preguntarán porqué no me molesta que él caracterice a la década del 90 como «el delirio mitómano del uno a uno, la desocupación y el déficit fiscal crecientes, y la bomba de tiempo que el Peronismo le dejó a la Alianza. Las encuestas de fines de 2001, que mostraban 80% de apoyo a la Convertibilidad, esgrimían también la exigencia imposible de mantenerla a la vez que se reactivaba la economía.»

No me molesta, porque teniendo en cuenta como se manejaron las provincias, peronistas y radicales, en materia fiscal y de endeudamiento con los bancos y cómo el gobierno y la oposición radical se hicieron los distraídos frente a mis denuncias de mafias enquistadas en el poder, ex post puede un historiador sostener que el uno a uno fue un mito, aún cuando nos permitió salir de 45 años de inflación, nos dio 10 años de estabilidad y siete años de crecimiento del orden del 6 % anual. Además, no a la convertibilidad, sino al uno a uno, yo había comenzado a cambiarlo ordenadamente en 2001 y nos sacaron a De la Rúa y a mí del poder para que no lo consiguiéramos, porque los desestabilizadores estaban comprometidos a pesificar. Dejar flotar no hubiera sido salir de la convertibilidad. Sí lo fue pesificar, es decir destruir toda la base contractual de la economía disponiendo que los dólares se convirtieran, compulsivamente, en pesos.

Pero me parece genial y no sólo veraz sino también sumamente clara la caracterización que hace del año 2002. Recomiendo la lectura del artículo y de su nuevo libro.